Mostrando entradas con la etiqueta biografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta biografía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de junio de 2013

Salvador Dalí y sus obras

Dalí es un surrealista integral. Es un hombre egocéntrico, excéntrico; que se creyó un verdadero surrealista. Se produce una identificación de su personalidad con la producción artística que él realizaba. Todos los ámbitos de su vida están marcados por el surrealismo. Hasta su autobiografía mezcla realidad y fantasía.
Nace en una familia acomodada. Comenzó en Figueras a formarse pictóricamente en la escuela municipal de dibujo. Ya desde aquel momento empezó a mostrarse como un personaje un tanto peculiar. En 1921 es el año en el que se producen dos acontecimientos claves para él:
  • La muerte de su madre con la que se sentía muy unido.
  • Dalí ingresa en la escuela de Bellas artes de San Fernando, en Madrid. Allí esta 7 años. Estancia llena de vicisitudes, expulsado dos veces. Pero allí recibe una serie de influencias que marcan su estilo personal. Evidentemente primero recibe una formación de carácter académico. Le enseñan a pintar, dibujar, trabajar los colores… Algo que queda de manera permanente en su formación artística. Pero Madrid no es solo una formación académica.

  1. Visita frecuentemente el Prado (pintura del siglo de oro español como Velázquez)
  2. Holandesa del siglo XVII (Vermeer de delft) lo que provoca que cuando es expulsado emprenda un viaje a holanda,
  3. Pintura francesa (sobre todo del siglo XIX; Millet).  EL ángelus se convierte en una obsesión para Dalí, que aparece en su obra recurrentemente hacia la saciedad, aunque la interpretación que da es totalmente diferente.
  4. Además Dalí entra en contacto con las ideas de Freud, la interpretación de los sueños.
  5. Primer contacto con las vanguardias. Chirico será un referente importante. Y también el cubismo de Picasso, al que estará vinculado en una etapa breve de su producción.
  6. Entrar en contacto con algunos estudiantes que luego se convertirán en grandes personalidades. El reside en la residencia de estudiantes, y allí coincide con Luis Buñuel y Federico García Lorca. Estudiantes inconformistas que impulsan ese carácter peculiar de Dali.
  7. Paisaje catalán. Que siempre acompaña la obra de Dalí, paisaje costero de Caadcres, del cabo de Creus, con las playas, roquedos, intensa luz… elementos que aparecen con frecuencia.
Esta estancia dura 7 años porque en 1926 es expulsado por criticar la autoridad del tribunal que le está examinando. Viaje a Países Bajos y París. Allí ve a Picasso.
Etapa  de formación [hasta 1928]
Pintura académica. Muy influenciada por el arte barroco y pintura holandesa. Técnica muy pulida, paisaje catalán muy presente.
Mujer en la ventana 1925. Escuela de san Fernando. Pintura eminentemente académica, correcta formalmente, donde se ve ciertos rasgos de la pintura de Veermer. También con un estilo lineal que recuerda a la pintura de Ingres. Estética un tanto idealizada. Donde el paisaje de la puesta catalana está muy presente. Vemos ese encuadre donde muestra un espacio interior y una ventana que muestra el mar y la costa. Esta mujer es su propia hermana, Ana María, con la que estaba muy unida. 

Muchacha de espaldas 1925. Técnica depurada: ámbito lineal como cromático.

Pero también en este periodo muestra interés por el cubismo y lleva unas obras donde aplica una distorsión en facetas geométricas. Ese intento de jugar con las visiones simultaneas en un mismo plano.
Naturaleza muerta: sandía 1924. Pero no todas las obras de este periodo son cubistas.
 En este periodo también es importante la influencia metafísica y Giorgio de Chirico. Y precisamente en 1927 lleva a cabo Acomodaciones del deseo. Donde ya Dalí indaga en el mundo del subconsciente. Paisaje de colorido sobrio, paisaje lunar. Elementos extraños, una especie de rocas artificiales, donde vemos algún elementos que podemos identificar, como la cabeza del león. En negativo, en positivo… Se trata de un collage, donde la cabeza del león es una fotografía recortada y pegada sobre la superficie con la intención de aumentar el potencial perturbador del espectador, porque aunque ese elemento es una fotografía, en realidad el resto del cuadro está pintada, y pintada con una apariencia de realidad y verosimilitud que hace que el espectador se pregunte sí es pintura o no. Ya se ven elementos de la iconografía daliniana: hormigas. 
Segunda etapa [1928 - 1948]
Define su estilo. Hace su segundo viaje a París, entra en contacto con los surrealistas y se integra en el movimiento. Define la teoría de la paranoico-crítica: método espontáneo de conocimiento irracional basado en la asociación interpretativa-critica de los fenómenos del delirio. Esto trastoca los presupuestos de la pintura surrealista. Los surrealistas se habían interesando mucho por las enfermedades mentales pero sobre todo por la paranoia. Interpretación de los fenómenos reales en función de las obsesiones y del deseo. Técnica minuciosa.
La persistencia de la memoria 1931.El enfermo paranoico estudia la realidad en función de sus delirios. Lo que hace es llevar una síntesis entre la realidad y lo fantástico. Una fantasía que ellos consideran real. Y eso es lo que hace Dali. Se propone llevar a cabo cuadros no reales, con una técnica minuciosa de base realista. De hecho el definió a sus cuadros fotografías pintadas a mano. Y es un antecedente de la pintura hiperrealista. Esa apariencia real tiene una fundamentación académica pero es una apariencia. Pero son frutos de distorsiones psicológicas, entre las que las relaciones entre los objetos son absurdas, ilógicas. Se inspira en el mundo de los sueños y sobre todo en la vigilia del sueño. Ese momento previo a la entrada en un sueño profundo, en la que sin perder consciencia, pasan por la cabeza imágenes fantásticas. Combina lo humano y lo monstruoso, lo real con lo irreal. Un mundo en el que Dali transforma sueños, convierte los sueños en una imagen de una realidad aparente, concreta. Su obra esta cuajada de una realidad: objetos cotidianos como relojes, instrumentos musicales, insectos como las hormigas, saltamontes (pintor siente verdadera fobia, repulsión), y en esas paranoias del pintor, a ese animal que tenia tanta fobia, le identificaba con la figura de su padre.

Junto a los reconocibles, otros de apariencia amorfa. Elementos en descomposición, que revive con cierta naturalidad. Luz blanquecina y colorido muy cuidado.
La persistencia de la memoria 1931. Manifiesto del surrealismo visionario de Dalí.
  • espacio real. Paisaje costero, catalán. Arenoso con el mar al fondo, roquedos. Solitario, metafísico.
  • Aparecen elementos extraños. Una especie de mesa de la que nace un árbol. Ser amorfo, gelatinoso. Relojes duros que se convierten en cosas maleables. Relojes que marcan unas horas concretas. Soledad inquietantes. Hormigas (deseos y almas de los muertos). Relojes (paso y descomposición que ejerce el tiempo, espejo ene l que uno se refleja). Contraposición de calidades: lo blando y lo duro. Un concepto que Dalí entre saca del psicoanálisis de Freud. Lo blando representa lo pasajero, lo mortal. Y lo duro: lo perenne, lo geológico, lo eterno.
El espectro de Vermeer de Delft 1934. Vestido a la moda del siglo XVII. Pero vemos el elemento de choque: este personaje vemos como las extremidades se prolongan para convertirse en una mesa: vaso y botella de vino. Una de las obsesiones de Dalí era la comida. Según Gala (musa amante de Dalí). La muleta significa el apoyo para todos los complejos que el arrastraba. Dalí define las obras de esta época como fotografías instantáneas a colores…

DOBLES IMÁGENES
Rostro de Mae West que puede ser utilizado como apartamento 1934. Decía que en ese concepto de la parania, un objeto puede representar dos o mas cosas y esa multiplicación del significado puede llevarse hasta el infinito según la imaginación del espectador. Por eso a través de su pintura nos lleva a imágenes que representan más imágenes. No solo en la pintura, sino también en el cine. En esta obra, analógicas con el retrato real pero también es un apartamento.
Aparición de un rostro y un frutero en la playa 1938

España

Gala y el ángelus de Millet precedediendo inmediatamente la llegada de la anamorfosis conica 1933. Representación de una estancia interior. Vamos a ver una serie de obras en las que este tema se convierte en un elemento recurrente, que aparece de muchas formas. No es una interpretación de su cuadro, sino que según esa interpretación paranoico critica, para el descubre en el cuadro una nueva vertiente a partir del psicoanálisis, estas dos figuras representan dos personajes que reprimen sus tensiones sexuales. De manera que la imagen espiritual se convierte en una alegoría erótica.
Angelus arquitectónico. De nuevo paisaje arenoso. Suave, con colinas. 

El ángelus de Gala 1935. En primer termino vemos la figura de Gala, representada al mismo tiempo de frente y de espaldas sin mediar un espejo que permita esa doble imagen. Un espejo muy utilizado en la pintura de oro.

Reminiscencia arqueológica del ángelus de Millet 1935. Figuras en ruinas, erosionadas por el paso del tiempo. Imagen muy romántica, tonos cálidos… 

Jirafa ardiendo 1937. Muletas que tienen más de una acepción: símbolo de apoyatura pero también de peligro. ¿El cajón? Aparece constantemente en la pintura de Dalí, como en España. Desde el punto de vista del psicoanálisis: el cajón representa esa parte del subconsciente donde se guardan los secretos que no afloran de manera simple, sino que el intelecto los guarda para sí y que pueden ser fruto de determinadas acciones o aspectos psicológicos.

Construcción blanda de alubias cocidas; premonición de la Guerra Civil 1937. Obra de carácter expresionista. Figura monstruosa que se despedaza a si mismo. Expresa un sentimiento y una emotividad desgarradora. Una España que se estaba rompiendo a pedazos. Ya no es una naturaleza amable, sino áspera, escabrosa.

Canibalismo de otoño 1936-1937. Dos figuras que se devoran los unos a los otros. Un colorido más sobrio, con mayor riqueza cromática que las obras anteriores.

Dalí se convierte en una figura de proyección internacional. Expone sus obras en las  principales ciudades de Europa con otros surrealistas. Entre 1936 y 1939, huyendo del conflicto, se va a Italia. Tres años muy aprovechados porque va a utilizar esa estancia para acercarse a la pintura italiana renacentista (400 y 500) que van a dejar una profunda huella en su producción posterior. Pero una vez estallada la IIGM, (Italia involucrada) Dalí emigra a EEUU. Donde lleva el surrealismo y se convierte en una figura eminentemente mediática. En EUU se dedica a diversificar su actividad: diseño de joyas, conferencias, participar en campañas publicitarias, trabajo para la industria cinematográfica de Hollywood .
  • Recuerda. Alfred Hitchcock. 1945
  • Cortometraje de animación Destino para los Estudios de Walt Disney 1946.
Allí permanece desde 1940 a 1948, pero cada vez se convierte en un artista mas mediático. Mas vinculado a actividades publicitarias, y esto hace que en 1941 el grupo surrealista determine expulsarlo del movimiento. Hay otras razones también: partidario de la monarquía, catolicismo, incluso cercano al franquismo. Y los surrealistas se acercaban al comunismo. No podéis expulsarme porque yo soy el surrealismo
Tercera etapa: mística nuclear
Después se instala en EEUU. Tercera etapa: 1948 en adelante.
Pone en practica todas esas influencias que el había atesorado en ese viaje a Italia. Sobre todo la influencia de Rafael. Va a ser un hombre interesado a partir de la IIGM, por el ámbito de la ciencia, por ese estallido de la bomba atómica en Hiroshima, por la religión por la historia, un momento ene l que su obra se libera de las aberraciones y obsesiones que marcan la etapa anterior. Periodo místico nuclear.
Leda aromica 1949. En las obras de esta etapa vemos elementos que flotan, que se descomponen. Aquí vemos una obra que recuerda a las Venus clásicas en su definición, esa Gala aposentada sobre el pedestal como si fuera una estatua. Con elementos de la mitología. De nuevo de fondo el paisaje clásico. 

Cabeza rafaelesca que estalla 1951. Anatomía en ovalo, ojos cerrados… pero imagen que estalla como átomo que estalla. Figura en que el interior de la cabeza esta convertido en una cúpula casetonada renacentista.

Galatea de las esferas 1952. Composiciones dinámicas: los elementos describen trayectorias.
 La desintegración de la persistencia de la memoria 1954. Desintegración del surrealismo. Es al ser expulsado. Incluso proyectiles.

Pero esta época: simpatía por el catolicismo tradicional. Obras de contenido religioso. En 1951 publica el manifiesto místico con una nueva actitud artística. Influencias de grandes maestros de la pintura anterior. Época en la que contrae matrimonio religioso con gala.
Madonna de Port Lligat 1949. Virgen insertada en un dosel que se descompone que se abre, que se expande. Aparece la figura de la virgen con su torso abierto, formando una ventana, para coger la figura del niño.

Cristo de san juan de la cruz 1951. Escorzo muy difícil de conseguir. Cristo presidiendo el paisaje que tanto gustaba a Dalí.

A partir de 1960 cambia de registro y comienza a incorporar nuevas técnicas en su pintura.
Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas, eternizada por seis corneas virtuales provisionalmente reflejadas por seis verdaderos espejos 1973. Recuerda a Veermer. Siempre jugando con la representación.

Desde 1960 no dejo de representar este misticismo experimentando con diferentes técnicas. Murió en 1989 en Figueras tras una larga enfermedad.
Fuente: http://www.elarteporelarte.es/la-pintura-surrealista-ernst-miro-dali-tanguy-magritte/

miércoles, 17 de abril de 2013

Biografia de Salvador Dalí


Salvador Dalí
(Figueres, Gerona, 1904 - Púbol, 1989) Pintor español. Salvador Dalí nació en una madrugada de la primavera de 1904 en el seno de una familia burguesa, hijo de un notario bienpensante y de una sensible dama aficionada a los pájaros. Más tarde escribiría: "A los tres años quería ser cocinero. A los cinco quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer y ahora es la de llegar a ser Salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a Salvador Dalí, él se aleja de mí".
Puesto que la persecución sería incesante y el objetivo no habría de alcanzarse nunca y, dado que en ningún recodo de su biografía estaba previsto que hallara el equilibrio y la paz, decidió ser excesivo en todo, intrepretar numerosos personajes y sublimar su angustia en una pluralidad de delirios humorísticos y sórdidos. Se definió a sí mismo como "perverso polimorfo, rezagado y anarquizante", "blando, débil y repulsivo", aunque para conquistar esta laboriosa imagen publicitaria antes hubo de salvar algunas pruebas iniciáticas, y si el juego favorito de su primera infancia era vestir el traje de rey, ya hacia sus diez años, cuando se pinta como El niño enfermo, explora las ventajas de aparentar una constitución frágil y nerviosa.

Salvador Dalí
Su precocidad es sorprendente: a los doce años descubre el estilo de los impresionistas franceses y se hace impresionista, a los catorce ya ha trabado conocimiento con el arte de Picasso y se ha hecho cubista y a los quince se ha convertido en editor de la revista Studium, donde dibuja brillantes pastiches para la sección titulada "Los grandes maestros de la Pintura".
En 1919 abandona su Cataluña natal y se traslada a Madrid, ingresa en la Academia de Bellas Artes y se hace amigo del gran poeta granadino Federico García Lorca y del futuro cineasta surrealista Luis Buñuel, de quien sin embargo se distanciará irreversiblemente en 1930. En la capital adopta un extraordinario atuendo: lleva los cabellos largos, una corbata desproporcionadamente grande y una capa que arrastra hasta los pies. A veces luce una camisa azul cielo, adornada con gemelos de zafiro, se sujeta el pelo con una redecilla y lo lustra con barniz para óleo. Es difícil que su presencia pase desapercibida.
En los revueltos y conflictivos meses de 1923 sufre un desafortunado contratiempo. En la Academia de Bellas Artes a la que está adscrito se producen manifestaciones en contra de un profesor, y antes de que dé comienzo el discurso oficial y se desate la violenta polémica, Salvador abandona la sala. Las autoridades creen que con este gesto ha sido él quien ha dado la señal de ataque y rebelión y deciden expulsarlo durante un año. Después, de nuevo en Figueras, los guardias vienen a detenerlo y pasa una temporada en la cárcel.
A la salida de prisión recibirá dos alegrías. La primera, una prensa para grabado que su padre le regala, y la segunda, la visita de su excelente compañero de la Residencia de Estudiantes de Madrid Federico García Lorca, quien, en las calurosas noches del verano de Cadaqués, lee a toda la familia Dalí sus versos y dramas recién compuestos. Es allí, junto al Mediterráneo, donde García Lorca redacta la célebre "Oda a Salvador Dalí", publicada unos años después, en 1929, en la Revista de Occidente. Pronto será también Luis Buñuel quien llegue a Cadaqués para trabajar con su amigo Salvador en un guión cinematográfico absolutamente atípico y del que surgirá una película tan extraña como es El perro andaluz.
En 1927 Dalí viaja por primera vez a París, pero es al año siguiente cuando se instala en la capital francesa y se une al grupo surrealista que lidera el poeta André Breton. Este último terminará expulsándolo del movimiento algunos años después, en una memorable sesión de enjuiciamiento a la que Dalí compareció cubierto con una manta y con un termómetro en la boca, aparentando ficticiamente estar aquejado de fiebre y convirtiendo así el opresivo juicio en una ridícula farsa.
La triple acusación a la que tuvo entonces que enfrentarse Dalí fue: coquetear con los fascismos, hacer gala de un catolicismo delirante y sentir una pasión desmedida e irrefrenable por el dinero. A esto precisamente alude el célebre apodo anagramático con que fue motejado por Breton, Avida dolars, acusación que lejos de desagradar al pintor le proporcionaba un secreto e irónico placer. De hecho, después de conocer a la que sería su musa y compañera durante toda su vida, Gala, entonces todavía esposa de otro surrealista, el poeta Paul Eluard, Dalí declaró románticamente: "Amo a Gala más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso y más, incluso, que al dinero."
Salvador se enamoró de Gala en el verano de 1929 y con ella gozó por primera vez de las mieles del erotismo. Es la época en que pinta Adecuación del deseo, Placeres iluminados y El gran masturbador, pintura esta última que fue atacada y desgarrada por el fanático grupo puritano los Camelots du Roy. Mientras tiene lugar una exposición de sus obras en la Galería Goemans de París, la joven y apasionada pareja se refugia y aísla en la Costa Azul, pasando los días y las noches encerrados en una pequeña habitación de un hotel con los postigos cerrados.

 Dalí, un genio excéntrico

Enterado el padre de Salvador de la vida disoluta de su hijo por un artículo de Eugenio d'Ors aparecido en La Gaceta Literaria, rompe relaciones con su vástago; pero ello no debió afectarlo demasiado, o quizás sí, puesto que es en esa época en que el artista realiza lo mejor de su obra, como el célebre cuadro Persistencia de la memoria (1931), donde blandos relojes cuelgan de la rama de un árbol, del borde de un pedestal y sobre una misteriosa forma tendida en la vasta extensión de la playa.
En 1934 viaja con su ya inseparable Gala a Estados Unidos, donde desembarca y se presenta ante los periodistas con un enorme pan cocido por el cocinero del trasatlántico que les ha transportado. En sus erráticas manifestaciones no duda en asociar el mito hitleriano con el teléfono y a Lenin con el béisbol. Son todas bromas absurdas que tratan de quitar hierro a una situación política amenazante. Dos años después se desata la atroz guerra civil en España y una de las primeras muestras de la probidad de los militares insurrectos es el infame asesinato de su amigo Federico García Lorca, crimen que conmocionó a la opinión pública internacional. Dalí escribió: "Lorca tenía personalidad para dar y vender, la suficiente para ser fusilado, antes que cualquier otro, por cualquier español."
En 1938 conoce por fin, gracias al escritor vienés Stefan Zweig, a Sigmund Freud, quien había sido el gran inspirador de la estética surrealista, de la que Dalí no se siente marginado pese a las bravatas de Breton, sino que por el contrario se considera el único y más genuino exponente. El padre del psiconálisis había dado pábulo a la nueva indagación del inconsciente con su libro La interpretación de los sueños (1900), pero nunca se había tomado demasiado en serio a sus jóvenes admiradores de París.
No obstante, el 20 de julio de 1938, tras el encuentro, Freud anotó en su diario: "Hasta entonces me sentía tentado de considerar a los surrealistas, que aparentemente me han elegido como santo patrón, como locos integrales (digamos al 95%, como el alcohol puro). Aquel joven español, con sus espléndidos ojos de fanático e innegable dominio técnico, me movió a reconsiderar mi opinión". Por su parte, el artista realizó asombrosos y alucinantes retratos del "santo patrón" de los surrealistas.
Instalado otra vez en Nueva York en 1939, Dalí acepta un encargo para decorar unos escaparates comerciales. El tema que elige es el del Día y la Noche, el primero evocado por un maniquí que se mete en una bañera peluda y la segunda, por medio de brasas y paños negros extendidos, pero la dirección modifica el decorado sin consultar al autor. Dalí, iracundo, vuelca la bañera de astracán llena de agua y la lanza contra los cristales del escaparate produciendo un gran estrépito y un notable destrozo.

 Pese a que la opinión pública norteamericana le aplaude el vigor con que ha sabido defender la propiedad intelectual, es juzgado por los tribunales y condenado a pagar los desperfectos. Tampoco consigue concluir su siguiente proyecto para decorar un pabellón de la Feria Internacional de Nueva York, el cual debía llevar el significativo título de Sueño de Venus.
A España regresó en 1948, fijando su residencia de nuevo en Port-Lligat y hallando en el régimen del general Franco toda suerte de facilidades. El gobierno incluso declaró aquel rincón catalán que tanto fascinaba al pintor "Paraje pintoresco de interés nacional". Para muchos historiadores del arte lo mejor de su obra ya había sido realizado y, sin embargo, aún le quedaban cuarenta años de caprichosa producción y de irreductible endiosamiento y exhibicionismo, con apariciones públicas del estilo de la que protagonizó en diciembre de 1955, cuando se personó en la Universidad de la Sorbona de París para dar una conferencia en un Rolls Royce repleto de coliflores. En vida del artista incluso se fundó un Museo Dalí en Figueras; ese escenográfico, abigarrado y extraño monumento a su proverbial egolatría es uno de los museos más visitados de España.
Durante los años setenta, Dalí, que había declarado que la pintura era "una fotografía hecha a mano", fue el avalador del estilo hiperrealista internacional que, saliendo de su paleta, no resultó menos inquietante que su prolija indagación anterior sobre el ilimitado y equívoco universo onírico. Pero quien más y quien menos recuerda mejor que sus cuadros su repulsivo bigote engominado, y no falta quien afirme haberlo visto en el Liceo, el lujoso teatro de la ópera de Barcelona, elegantemente ataviado con frac y luciendo en el bolsillo de la pechera, a guisa de vistoso pañuelo, una fláccida tortilla a la francesa.
En su testamento, el controvertido artista legaba gran parte de su patrimonio al Estado español, provocando de ese modo, incluso después de su muerte, acaecida en 1989, tras una larga agonía, nuevas y enconadas polémicas. El novelista Italo Calvino escribió que "nada es más falsificable que el inconsciente"; acaso esta verdad paradójica y antifreudiana sea la gran lección del creador del método paranoico-crítico, de ese maestro del histrionismo y la propaganda, de ese pintor desaforado y perfeccionista, de ese eximio prestidigitador y extravagante ciudadano que fue Salvador Dalí. El chiflado prolífico del Ampurdán, la llanura catalana barrida por el vertiginoso viento del norte que recoge las suaves olas del mar Mediterráneo en una costa tortuosa y arriscada, descubrió el arte de la mixtificación y el simulacro, de la mentira, el disimulo y el disfraz antes incluso de aprender a manejar su lápiz con la exactitud disparatada y estéril de los sueños.
Su longeva existencia, tercamente consagrada a torturar la materia y los lienzos con los frutos más perversos de su feraz imaginación, se mantuvo igualmente fiel a un paisaje deslumbrante de su infancia: Port-Lligat, una bahía abrazada de rocas donde el espíritu se remansa, ora para elevarse hacia los misterios más sublimes, ora para corromperse como las aguas quietas. Místico y narciso, Salvador Dalí, quizás uno de los mayores pintores del siglo XX, convirtió la irresponsabilidad provocativa no en una ética, pero sí en una estética, una lúgubre estética donde lo bello ya no se concibe sin que contenga el inquietante fulgor de lo siniestro. Dalí exhibió de forma provocativa todas las circunstancias íntimas de su vida y su pensamiento.

fuente: http://www.biografiasyvidas.com